LA ALIMENTACIÓN FELINA

Para tener un gato fuerte y sano, es fundamental que esté alimentado correctamente. El gato es estrictamente carnívoro y necesita nutrientes de origen animal.
La mejor forma de asegurarnos de que nuestro gato disfruta de una dieta equilibrada, es ofreciéndole alimentos elaborados específicamente para él, bien enlatados o bien alimentos secos (pienso), que contienen los elementos nutricionales indispensables para su nutrición.
Por eso, debemos evitar proporcionarles alimentos para perros, ya que los felinos necesitan un 20% más de proteínas que el perro y requieren de ciertas grasas animales que sólo se encuentran en carnes y pescados (como la taurina).

El mercado nos ofrece una gran variedad de alimentos especialmente formulados para nuestros amigos y, a veces, esta misma variedad nos confunde: ¿qué alimento escoger?
En el caso de los piensos, debemos optar siempre por marcas que no contengan subproductos animales (es decir, los desechos cárnicos no destinados a consumo humano, tales como huesos, plumas, pezuñas... molidos) ya que se trata de una proteína "vacía", que abarata el precio del alimento, pero no nutre debidamente al gato.
Asimismo es recomendable rechazar aquellos piensos que contengan cereales (¡los gatos son carnívoros!) o que, en caso de formar parte de su composición, lo sean en pequeñas cantidades.
La mayor parte de los piensos que nos ofrecen las grandes superficies son de gama baja, es decir, contienen como ingredientes principales los cereales y los subproductos y, además, en muchos casos sus colorines llamativos (croquetas rojas, verdes, amarillas) nos hacen pensar que contienen una gran variedad de ingredientes saludables. Evitemos también estos colorantes, cuya única finalidad es hacer el pienso más atractivo para el comprador, pero no para el gato, incapaz de distinguir los colores.
La alimentación fabricada por marcas con un equipo veterinario detrás, nos evitarán muchos disgustos y enfermedades. Estas marcas de alta gama controlan parámetros como son las cantidades de calcio y magnesio, que, en cantidades erróneas, pueden producir cristales en la orina y obstrucciones con desagradables consecuencias.

Otorguemos a la alimentación de nuestro felino la importancia que se merece: el ahorrar en comida, nos puede conducir a gastar en consultas veterinarias.

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